Cuatro interrogantes de un presente digital comunicacionalmente incierto

Todo cambia de manera abrumadora y rápida en estos tiempos mejores conocidos como Sociedad de la Información. La irrupción de nuevos modos, nuevas estrategias, aplicación de nuevas teorías y apropiación de nuevas tecnologías han removido las bases que, hasta el siglo XX, permanecían estables y consolidadas en los medios de comunicación tradicionales.

Frente a tanta información y adaptación que ameritan los medios de comunicación ahora para ser parte de la movida participativa, multidireccional, justa y horizontal que permite el entorno digital 2.0, la academia no ayuda determinantemente.

Ha tocado al profesional de la comunicación entonces enfrentar la revolución digital que se ha traducido en una revolución de la comunicación a través de una corriente empirista. Cada quien, con los recursos que tenga, gracias a las habilidades técnicas que haya desarrollado paulatinamente, ha tenido que sentarse frente a cada nuevo reto que plantea la tecnología a la comunicación para aprehenderlo, aprenderlo y apropiarse.

De ahí que se haya convertido en un proceso de aprendizaje personal. De ahí que ya no sean las universidades las que provean de las destrezas que hacen falta para no infoxicarse, es decir, atormentarse con el cúmulo informativo que inunda los sentidos.

La academia, desde la docencia, se ha quedado atrás en este sentido y los periodistas, recién egresados, llegan al sector laboral llenos de miedo y dudas. Generalizar suele ser malo, pero la realidad deja ver cómo pese al potencial que lo digital hoy ofrece para ya no informar, si no comunicar, los medios de comunicación siguen haciendo lo mismo que el siglo pasado: enviar información masivamente, sin entender los conglomerados, sin darle oportunidad a la conversación propia de la web 2.0, sin detenerse a escuchar al que antes era consumidor-pasivo y hoy es un usuario-activo.

Son las ciencias sociales una alternativa para traer luz a la academia sobre las posibilidad de colaboración, inteligencia colectiva, activismo, participación ciudadana e infociudadanía que ofrece la segunda era de la web.

Una luz que podría luego impactar en la enseñanza y a su vez en el desarrollo de las competencias de los profesionales de la comunicación. No obstante, y es buen momento para plantear la primera de las cuatro interrogantes del presente digital comunicacionalmente incierto, ¿qué pasa con las ciencias sociales en Venezuela?, de lo social se habla mucho en el país pero… ¿se apoya?

Esta y otras tres preguntas: ¿Las redes sociales son fuentes de información? ¿Qué es convergencia de medios? ¿Desaparecerán las computadoras de escritorio?,  se plantearon en la última clase de mi escolaridad en la maestría en Ciencias de la Comunicación, mención Nuevas Tecnologías. Un intento de respuesta a ellas son las que podrás encontrar en este tímido ensayo:

Cuatro interrogantes de un presente digital comunicacionalmente incierto

Espero sus comentarios, el fin último de compartir esto en generar debate al respecto.

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Conoce al autor

Coordinadora de Redes Sociales y Gestión de Comunidades Virtuales de la Universidad del Zulia. Periodista y social media manager. Directora de Comunicación en EntreClicK. En Twitter: @Grimonti.

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